"Con un lápiz y un sueño, todo es posible"
Con esta frase, de cuyo autor no acerté a leer el nombre, me encontré ayer mientras tiraba lineas en papel vegetal con mi inseparable Tomboy.
Con esta frase, de cuyo autor no acerté a leer el nombre, me encontré ayer mientras tiraba lineas en papel vegetal con mi inseparable Tomboy.
Lineas, lineas y más lineas, en ese momento en el que la entrega se acerca y ya no te percatas de las canciones que suenan en tu reproductor o quizás la música dejó de sonar ya hace algún tiempo y en tu cabeza se encuentre una repetición constante de tus listas de reproducción mentales.
Y reflexiono sobre un lápiz y una pared en blanco, donde poder diseñar una escalera interminable para poder dar los buenos días a la luna cuando el sol se acuesta, o cocinar una tarta de letras con una mona lisa abigotada y sonriente, mientras los caballitos de mar alados vuelan por la mente de un pequeño marsupial que juega a esconderse del acecho del gigantesco monstruo de las galletas. Un monstruo cuyo barrio ha destruido una gran fábrica de pan de hamburguesas azotada por la crisis del sésamo...
O garabatear una casita con chimenea, una familia sonriente y un sol radiante que ilumina el pequeño jardín de felicidad... y escuchar la voz de un travieso niño decir:
"¿No ez increible todo lo que puede tened adentro un lápiz?"
Guille (Hermano pequeño de Mafalda)

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