22 de noviembre de 2011

Mes petites promenades...

Nantes me sabe bien, sabe a cervezas con amigos de toda la vida, a un gajo de mandarina frio a media mañana o a un beso templado en invierno...

A menudo acostumbro a pasear por sus calles jugando a levantar sus hojas caidas y rojizas para que bailen al son de los versos de Quique, y quedarme mirando anodadado las diferentes notas que interpretan en su vuelta a la calzada. Últimamente son los únicos sonidos a los que mi cabeza abre la puerta, melancolía disfrazada de felicidad.

Me gusta salir a correr a media tarde y cruzar los dibujos de mi libreta, unos días tan buenos y otras tan nefastos, e imaginar el próximo rallajo de tranquilidad. Girar a la derecha y correr aún más rápido acompañado por la Loire, oscuro y silencioso, hasta llegar al centro, donde personas anónimas vuelven sonrientes de trabajar, o símplemente vuelven... Atravesar la place Royal y ver como ya no están los pocos indignados, que han sido desalojados por deprimentes casetas de madera.

Poder mantener una pequeña o mediana conversación francófona, y que tu alrededor realice gestos de asentimiento, ya que ha comprendido tu dubitativo lenguaje indio...

Y sobretodo, la compañía... la compañía en sus diversas estaciones de amistad...


1 comentario:

  1. Me gusta mucho el enfoque del blog,tan bohemio como tu.Un besito.

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