Los caracteres dominan el dantesco espectáculo,
escenas descabezadas de sus cuerpos encienden el largometraje.
Incoherencias, las letras caen al vacio sin percartarse nadie de su pérdida,
ya no son necesarias en el sentimiento de comunicar.
El tiempo encoge su silencio, pero los minutos aumentan su discurso...
Necesidades creadas antes no existentes, preocupaciones que antaño solo leíamos en "Un mundo feliz"...
La vieja cafetera ya no "chirria" sus encantos vaporizados en aroma de café y la lomográfica ya no sabe revelar sus historias, atrapadas todas ellas en el oscuro carrete.
Todo aquello que nos "guiaba" hacía delante parece mirar por la ventanilla del retrovisor
con la esperanza de hallar la puerta que de paso a los niños que reían
sin ninguna preocupación a sus espaldas... porque eso eramos,
simplemente risueños y felices niños
disfrutando de un dulce cucurucho de helado
manchados de intensos churretones de chocolate...

No hay comentarios:
Publicar un comentario