Estos días me ha dado por recoger una a una las letras que se dejan caer en los balcones de las bombillas azules de los árboles de navidad y meterlas con cuidado en mi pequeño cuarto de papeles mojados y horas desencajadas de relojes de cuco.
El cuarto de letras se encontraba repleto de cajas de cartón atiborradas de "Es" mayúsculas tumbadas placenteramente, "ces" cursivas y hasta una "erre" con madera de acróbata.
Una vez, mis monstruos y yo, hartos de nuestro "síndrome de diógenes literario" decidimos comenzar a ordenarlas por altura, genero, número, y color, predominaban las azules, y algunas que otras de color rojizo y verdoso en la esquina de la habitación.
Fue entonces, cuando nos hicimos un hueco entre tantas palabras que nunca llegaron a serlo y comenzamos a escribir con las manos nuestra historia de navidad. Nos mostrábamos envinados de anécdotas , él de color verde, yo con silueta azulada y rodeados de nada, solo se podía intuir una tímida e introvertida "a" que nos encontró sumidos en una eterna conversación como las de antaño en la calle de los naranjos anónimos...
Pequeñas bolsitas de té repletas de palabras con las que echaros de menos desde mi cuarto en Nantes que ahora en navidad sacó de mi desgastada mochila de insensateces para "regalaros" día a día una tontería tras otra mientras cierro los ojos para, tras tres segundos, subir de nuevo la persiana de la realidad y encontrarme con que todo el tiempo es nuestro, de nosotros y eso es algo que no quiero que cambie nunca... asi sí disfruto recorriendo las calles para componer pequeñas frases que puedan llegar a expresar algo tímidamente parecido a los sentimientos que rondan mi desordenada cabeza...
Yoeux Nöel mes petites amis...

lo mejor es la foto..sin duda...
ResponderEliminar